Los techos coloniales con sus tejas de barro, son el hospedaje de musgos, líquenes, cactus y variadas especies, que al humedecerse aportan belleza singular al techo.
Esta belleza encierra peligros, pues retienen la humedad y dañan todo el techo, pero bien vale la pena correr un tiempo con ese riesgo antes de quitar la variedad de colores y para eso esperamos al verano, donde se secan y son más fáciles de erradicar.

