Ella estuvo buen rato posando delante de mi cámara, me dio tiempo a buscar una silla y subirme en ella para fotografiarla desde arriba, colocar un trípode y seguir tomando fotos y hasta cambiar de cámara para hacer casi cien fotografías.
A veces batía sus alas, otras se movía un poco y se balanceaba enseñando sus mejores ángulos. Un buen final para la tarde del viernes.







